¿Amamos nuestra Lima apestosa por el pescado podrido?
Este informe lo realizamos el año pasado con motivo del levantamiento de la veda de anchoveta en nuestro litoral.
La pestilencia que satura hoy nuestro aire no solo es una agresión a nuestro olfato. La naturaleza al cambiar el sentido de los vientos nos muestra como las fábricas de harina de pescado utilizan el pescado podrido para elaborar harina de menor calidad. Las consecuencias para la salud de los ciudadanos que viven cerca de estas plantas va de infecciones respiratorias hasta ronchas en la piel.
Si esto hacen con nuestro aire ¿cual será el impacto de la actitud de estos empresarios irresponsables en nuestro mar al procesar la anchoveta?
La bióloga Patricia Majluf nos explica que cochinada estamos respirando después del proceso de elaboración de harina con pescado podrido.
Emitido a finales de octubre de 2006: Anchoveta Pez Pandera
Nelly Luna Amancio realizó un informe llamado Industria pesquera sin límites en el diario El comercio y sobre los gases redactó lo siguiente:
SALUD EN PELIGRO
La contaminación producida por la industria pesquera en el medioambiente, sobre todo en el aire, tiene un estrecho lazo con la salud de la población chimbotana.La explicación del médico fue breve: “Las ronchas sobre la piel son por la contaminación, con el tiempo se acostumbrará”. Hace unas semanas, el oficial de la Marina había sido destacado con su familia a Chimbote. Sus colegas le habían hablado del olor, pero nunca creyó que este no solo fuera intenso e irrespirable, sino que además dañino. La mayoría de chimbotanos dice estar acostumbrada, pero según el Ministerio de Salud, las infecciones respiratorias afectan al 35% de la población. Y cerca del 3% presenta enfermedades a la piel.
Incluso, el Conam, señala que “existe una relación directa entre volumen de producción de harina de pescado y el número de casos con infecciones respiratorias, irritación ocular, intoxicación y edema pulmonar, dependiendo del nivel de exposición”.
Uno de los compuestos de los gases que arrojan las pesqueras es el sulfuro de hidrógeno. Este tiene efectos en la salud como irritación de los ojos y las vías respiratorias. Un reporte de la Digesa indica que las concentraciones de este gas tóxico pueden alcanzar los 1.127,91 microgramos por metro cúbico: 800% más de lo que establece el estándar nacional.
Según la SNP, el 90% de las emisiones es vapor de agua con olor a pescado. “La toxicidad es mínima, gases de la combustión, azufre, pero mínimo”. La tecnología para reducir las emisiones de gas es la conversión al secado indirecto. Solo el 40% de la producción nacional utiliza este sistema. “Calculamos que dentro de 20 años, de acuerdo con el mercado, todas las plantas contarán con esta tecnología”, responden los representantes de la SNP.




