Video: Ají, goce que arde y textiles Paracas
Una de las delicias de la culinaria arequipeña, en particular, y peruana en general es el rocoto relleno; pero su fama de irritante por años obligó al rocoto a mantener ocultas sus bondades medicinales al extremo de desconocerse que es excelente vasodilatador y protector de la mucosa del estómago; y que es además un poderoso anticancerígeno, porque, según se dice, su acción impediría la multiplicación y el desarrollo de las células malignas. Pero el rocoto es sólo uno de las grandes variedades de ají que se consumían desde tiempos inmemoriales en esta parte del mundo. El ají, su historia y sus propiedades en este informe.
Emitido 22.03.08: Goce que arde, ají
El ají o uchu en quechua, forma parte del mito de los hermanos Ayar. Ayar Uchu y Ayar Cachi, los hermanos que nunca llegaron al Cuzco. Uchu y Cachi, ají y sal.
Ají y sal que se abstenían de comer las personas además de guardar castidad en los rituales de purificación andinos según los estudios del historiador Franklin Pease.
El uchu además era parte del tributo que se debía al inca. Hasta mediados del siglo XX el ají todavía era empleado para dar vuelto en lugar de usar monedas de menor valor. Para otros era uno de los productos que servía para “yapear” la compra.
Y mucho antes del Tawantinsuyo el ají era parte de la dieta y el arte de nuestros antepasados Paracas, Chimu, Mochica, y Nazca. En este informe algunos de los testimonios arqueológicos que demuestran el uso del ají por estas culturas.
Quizás señalando el origen del cebiche, un hombre con una red coge un par de ajíes en un recipiente Nazca que es custodiado por el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia de Perú.
También podrá encontrar en este video un manto que envolvía a una de las 451 momias encontradas por Julio César Tello en la península de Paracas y que nos muestra personajes con ajíes.





